Día 7 | 1 de diciembre - Día mundial de la lucha contra el SIDA | El sexo e internet - ¡Defiende nuestro derecho a la información!

Miércoles, Diciembre 1, 2010

Hoy en día hay más de 30 millones de personas que viven con VIH. En todo el mundo, las mujeres constituyen la mitad de todos los infectados, y las cifras han ido aumentando en los últimos 10 años. Los y las jóvenes están cada vez más en riesgo ya que representan el 40% de todas las nuevas infecciones de adultos en 2009.

Las normas y el estigma de género actúan como factores clave que explican el crecimiento de esta pandemia. Esto incluye la idea de que los hombres tienen control sobre la vida y los cuerpos de las mujeres, lo que deja a mujeres y niñas con menos poder para negociar las relaciones sexuales, el uso de preservativos masculinos o femeninos y prácticas sexuales más seguras. La misma diferencia que sustenta la violencia contra las mujeres pone a niñas y mujeres en mayor riesgo de transmisión. La desigualdad económica también significa que las mujeres tienen menos recursos para acceder al tratamiento y tomar medidas preventivas.

El acceso a la información es clave en la lucha por la erradicación del VIH y el SIDA. Desde la educación para mejorar las oportunidades de progreso económico, hasta acceder a apoyos y recursos cruciales para enfrentar la violencia, el acceso a información pertinente y precisa juega un papel importante en los esfuerzos para erradicar el VIH y el SIDA.

Sin embargo, el discurso de la vergüenza y la moral que rodea a la sexualidad a menudo significa que la información disponible sobre salud sexual y sexualidad es limitada, insuficiente y sesgada según los intereses y perspectivas de los que ostentan el poder. Muchos países siguen evitando la educación sexual integral en las escuelas, incluyendo un enfoque relativo a la igualdad de género, el respeto mutuo dentro la pareja y discusiones francas y sin prejuicios sobre sexo y sexualidad. A menudo la salud sexual y reproductiva de las mujeres es objeto de censura y regulación por parte del Estado hacia las comunidades y las familias.

Con la creciente disponibilidad de acceso, internet se ha convertido en un importante espacio para que la gente acceda a la información proveniente de múltiples fuentes y perspectivas. Su capacidad de mantener el anonimato también permite a las personas buscar e intercambiar información y opiniones sobre sexo y sexualidad en privado, con menos temor a ser juzgadas.
 
Sin embargo, internet tampoco es inmune frente a las estructuras de poder que afectan a todos los demás aspectos de la vida. Cada vez más países de todo el mundo han empezado a regular y censurar las clases de información disponible y las prácticas que se pueden llevar a cabo en línea. Esto incluye las medidas adoptadas por los gobiernos e instituciones tales como los medios de comunicación y los organismos religiosos, así como las multinacionales como Google y Yahoo! que controlan muchas de las plataformas en las que confiamos para nuestras actividades en línea. Frecuentemente, el control y la regulación de la información y la expresión en torno al sexo y la sexualidad es el primer paso significativo en este proceso.

¿Por dónde empiezas tu búsqueda de información? ¿En quién confías como tu puerta de entrada principal a la abundancia y diversidad de información y perspectivas disponibles? ¿Cómo se regula lo que puedes o no puedes acceder en línea?
 
¡Defiende tu derecho a la información! Busca, explora y cuestiona la forma en que los buscadores de internet restringen o dirigen la información a la que tú accedes. Hazla visible y exige la rendición de cuentas. ¡Dominemos la tecnología!
 

1. Busca

  • Abre tu motor de búsqueda habitual.
  • Realiza búsquedas partiendo de una lista de palabras y preguntas en torno al sexo y la sexualidad. Por ejemplo, “flujo vaginal”, “aborto seguro”, “sitios de lesbianas”, “placer del clítoris”, “ano”, etc.
  • ¿Cómo se comporta el motor de búsqueda?
  • Google, por ejemplo, tiene una lista de palabras que automáticamente quedan excluidas de su función de “búsqueda instantánea”. Esta función despliega automáticamente una lista de sugerencias a medida que escribes tu consulta. Pero cuando se trata de muchos términos relacionados con el sexo o la sexualidad, permanece en blanco, la tan útil sugerencia automática no aparece. Main 2006, una revista de hackers, comenzó a compilar una “lista negra” de palabras (en inglés) con la ayuda de sus lectores. Por ejemplo, “bisexual”, “clítoris”, “dominatriz”, “sexo oral”, “Kama Sutra”, “semen”, “sexo”, “transexual”, “vagina”... y la lista continúa.

 
2. Compara

  • Entra en otro motor de búsqueda y haz una búsqueda similar.
  • Abandona los motores de búsqueda populares y prueba algunos de los menos conocidos como blekko, yandex, collecta, chacha o busca uno que esté disponible en tu país.
  • ¿Cuáles son los tres primeros resultados que obtuviste? ¿Cómo difieren entre sí, según el motor de búsqueda empleado?
  • ¿Hubo palabras clave que devolvieron pocos o ningún resultados, o cuyos resultados no coincidieron para nada con lo que estabas buscando?
  • ¿Encontraste algún sitio de la primera página de resultados al que no se pueda acceder?
  • Si no puedes acceder a una página, quizás se deba a que tu gobierno o tu proveedor de servicios de internet (PSI) decidieron bloquearla. Dependiendo de la política vigente, te redirigirán a una página que te dirá explícitamente que el sitio fue bloqueado, o podrían llevarte a una página que parezca un error de conexión con el servidor de mensajes.

 
3. Pregunta y evalúa

  • ¿Qué te dicen las diferencias entre los resultados de búsqueda acerca del enfoque adoptado por  la empresa a cargo de los motores de búsqueda en referencia a las normas de género y la sexualidad? Por ejemplo, ¿se equipara sexo con daño? ¿Se ven a sí mismos como “protectores” de las mujeres y los/as niños/as? ¿Respetan el derecho de los/as usuarios/as a la información y su capacidad para tomar decisiones sobre lo que quieren o no quieren acceder?
  • Del mismo modo, ¿qué te dicen las páginas bloqueadas sobre el enfoque de tu gobierno o PSI?
  • ¿Cómo crees que esto afecta tu derecho a acceder a la información que necesitas?
  • ¿Cómo afecta al ejercicio de tus derechos sexuales?

 
4. ¡Haz visible lo invisible!

  • Haz una impresión de pantalla con los resultados de tu búsqueda o la página bloqueada
  • Sube los resultados a este sitio:
    • Crea una cuenta
    • Regístrate
    • Ve a: http://www.takebackthetech.net/node/add/image
    • En la sección “galería”, selecciona “PrintScreen”
    • En la sección “referencia acción cotidiana”, selecciona la acción de hoy
    • Sube tus imprime-pantallas
    • En la descripción, introduce la fecha y el lugar (país). Escribe tu evaluación o tus ideas en torno a tu experiencia de búsqueda, y cómo crees que eso afecta tu derecho a la información y el ejercicio de tus derechos sexuales.
  • O déjalo como un comentario en esta página.
  • Si utilizas Twitter, comparte tu experiencia en Twitpic

5. Exige la rendición de cuentas

  • Frecuentemente, las empresas que manejan los motores de búsqueda tienen cuentas de Twitter, direcciones de email y otros canales para recibir comentarios de los/as usuarios/as. Muchos gobiernos y PSI también tienen canales de comunicación similares. Búscalos en “Contacto”, “Acerca de” o “Comentarios”. Por ejemplo, la cuenta de Twitter de Google que analiza las políticas públicas es @googlepubpolicy, y puedes seguir y conversar con ChaCha  en su cuenta de Twitter @ChaCha.
  • Envíales un tuit o un email y pregúntales cuáles son las razones de su enfoque. Comparte tu email en ideas@takebackthetech.net, deja un comentario en esta página, o ingresa el hashtag #takebackthetech en tu tuit.

 
¡Participa en la definición de tu espacio de información pública! Explora, evalúa y cuestiona. Monitorea a los servicios que controlan tus puntos de  entrada y exige transparencia y rendición de cuentas sobre la forma en que se toman las decisiones en torno a contenidos relacionados con la sexualidad. La información y el conocimiento son fundamentales para el empoderamiento y para nuestra capacidad de tomar decisiones sobre nuestras vidas y cuerpos. ¡Defiende nuestro derecho a la libertad de información!