Día 10 | El abuso no es amor | Conoce las señales

Domingo, Diciembre 4, 2011

La violencia doméstica y el abuso ejercido por la pareja ocurren en todo tipo de relaciones, heterosexuales o de parejas del mismo sexo. Sucede en todas las franjas etarias, de jóvenes a viejos, más allá de la etnicidad, la religión o el estatus económico. El único factor común es que las personas que sufren con mayor frecuencia abuso de sus parejas son las mujeres y las jóvenes

La violencia doméstica y el abuso de parte de la pareja tienen que ver con el abuso de poder de una de las personas integrantes de la pareja para ejercer el control sobre la otra. No siempre es algo físico. Quienes abusan tratan mal, menosprecian y amenazan a sus parejas. Pueden controlar los movimientos de la otra persona, el dinero que gasta, la manera de vestirse, las personas con las que hablan y los lugares a los que van. A veces, obligan a la otra persona a tener relaciones sexuales aunque esta no quiera o a pasar por alto decisiones sobre el uso de anticonceptivos. Muchas personas sobrevivientes de violencia doméstica dicen que el abuso emocional y psicológico es igual, si no más dañino que la violencia física. 

A veces resulta difícil trazar la línea que separa confianza, amor y abuso. Tu pareja puede acusarte de tener algo que ocultar cuando no le permites revisar tu teléfono celular, tus mensajes de texto en el celular o cuando no quieres decirle la contraseña de tus cuentas de correo electrónico. Puede querer controlar el modo en que hablas de tí misma o las fotos que publicas en internet. O presionarte para registrar en video o fotografías los momentos íntimos que comparten.

Tu capacidad de comunicación, de encontrar información y conectarte con los demás es clave para tu derecho a vivir una vida plena. Pregúntate si la conducta de tu pareja restringe tu derecho a la libertad de expresión, a participar plenamente en la vida social, económica y política y a ejercer tu autonomía y autodeterminación. ¿Quién controla tu vida? ¿Tú o tu pareja? ¿Tienes una relación de igualdad, con un sano respeto por los derechos recíprocos?

Conoce las señales. Promueve el respeto. Tienes derecho a vivir tu vida plena y libremente. Rechaza todo intento de controlar tu conducta que pueda provocar una relación abusiva. ¡Dominemos la tecnología!

1. APRENDE A RECONOCER LAS SEÑALES

  • Reconoce las señales de una relación de abuso. 
  • Plantéate las siguientes preguntas:   
    • ¿Tu pareja insiste en revisar tu teléfono móvil todo el tiempo para ver con quién hablaste?
    • ¿Tu pareja te limita el contacto con tu familia y amistades?
    • ¿Tu pareja te presiona para que le digas tus contraseñas como “prueba” de confianza?
    • ¿Tu pareja te obliga a hacer videos o tomar fotografías tuyas en momentos íntimos?
    • ¿Tienes control sobre las fotos y videos privados que hicieron en momentos de intimidad?
    • ¿Tu pareja amenaza con compartir esas fotos u otra comunicación privada con otra gente si no cumples con sus deseos?
    • ¿Tu pareja te da miedo, en general?
    • ¿Tu pareja te desprecia constantemente, te critica o te humilla y te hace sentir pequeña/o y sin ningún valor?
    • ¿Te considera su propiedad, en lugar de una persona con sus propios derechos?
  • Estas son sólo algunas de las señales de advertencia de que podrías encontrarte en una relación abusiva.
  • Descubre más cosas buscando recursos en línea que te ayuden a identificar recursos y ofrezcan sugerencias de cómo cambiar las cosas o cómo cortar la relación si se vuelve violenta. 

2. APOYO

  • Averigua de qué forma puedes apoyar a alguien que conoces y que es probable que se encuentre en una relación de abuso.
  • No es fácil dejar esas relaciones, por muchos motivos. Desde dependencia económica, hasta emocional. 
  • No juzgues a esa persona. Trata en cambio de entender sus razones y reduce su aislamiento convirtiéndote en alguien con quien pueda hablar. Reafirma sus derechos y su valor como persona. 
  • Si decide irse, averigua qué opciones tiene. 
  • La policía, en general, no desea “interferir” en los casos de violencia doméstica. La ley suele limitar la definición de violencia doméstica a las situaciones de una familia o pareja heterosexual. El testimonio de hijos e hijas puede no tenerse en cuenta. Investiga qué opciones hay, qué refugios locales existen y pregunta si brindan ayuda a parejas de sexualidad diversa, a hijos e hijas y a las personas mayores.

3. PASA EL CONOCIMIENTO

  • Conversa con tus amistades sobre las señales de advertencia de una relación abusiva.
  • La violencia doméstica y el abuso de parte de la pareja es de interés público. Tienes que darlo a conocer. 
  • Envía las preguntas a tus redes sociales y alienta a tus amigos y amigas a reflexionar sobre sus propias relaciones.
  • Construye una red de información y apoyo.
  • Pásale este conocimiento a las personas que ves todos los días. Crea una comunidad que haga acciones contra las relaciones abusivas. 
  • El abuso no es amorImprime nueve copias de la plantilla de la tarjeta de ¡Dominemos la tecnología!
  • De un lado, escribe una pregunta o una señal de relación abusiva en el espacio en blanco. Por ejemplo: “¿Tu pareja insiste en revisar tu teléfono celular todo el tiempo para ver con quién hablaste? No está bien que controle tu comportamiento. Conoce las señales de una relación abusiva. Habla con alguien”.
  • Del otro lado, escribe la lista de números de teléfono de las organizaciones locales que defienden los derechos de las mujeres y ofrecen apoyo en situaciones de violencia doméstica y abuso de parte de la pareja. O los sitios web con foros de apoyo e información de utilidad. 
  • Elige tres amigas o amigos y dales tres tarjetas a cada una/o. Puede ser gente de tu aula o del vecindario, personas que trabajen contigo, etc, es decir, gente que ves todos los días. 
  • Pídeles que se las pasen a otras tres amistades. 
  • También puedes pedirles que reimpriman o realicen 9 tarjetas por su cuenta y las pasen. 

Crea un mundo libre de violencia. No toleres abusos. Reconoce las señales, construye una comunidad de apoyo y toma el control de la tecnología para terminar con la violencia hacia las mujeres.